Jn 8:31-43
Jesús les dijo a los judíos que habían creído en él:
--Si ustedes se mantienen fieles
a mi palabra, serán de veras mis discípulos;
(32)
conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. (33) Ellos le contestaron:
--Nosotros somos descendientes
de Abraham, y nunca hemos sido esclavos de nadie; ¿cómo dices tú que seremos
libres? (34) Jesús les dijo:
--Les aseguro que todos los que
pecan son esclavos del pecado. (35) Un
esclavo no pertenece para siempre a la familia; pero un hijo sí pertenece para
siempre a la familia. (36) Así que,
si el Hijo los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres. (37) Ya sé que ustedes son descendientes de
Abraham; pero quieren matarme porque no aceptan mi palabra. (38) Yo hablo de lo que el Padre me ha mostrado;
así también ustedes, hagan lo que del Padre han escuchado. (39) Ellos le dijeron:
--¡Nuestro padre es Abraham!
Pero Jesús les contestó:
--Si ustedes fueran de veras
hijos de Abraham, harían lo que él hizo.
(40)
Sin embargo, aunque les he dicho la verdad que Dios me ha enseñado,
ustedes quieren matarme. ¡Abraham nunca hizo nada así! (41) Ustedes hacen lo mismo que hace su padre.
Ellos le dijeron:
--¡Nosotros no somos hijos
bastardos; tenemos un solo Padre, que es Dios!
(42)
Jesús les contestó:
--Si de veras Dios fuera su
padre, ustedes me amarían, porque yo vengo de Dios y aquí estoy. No he venido
por mi propia cuenta, sino que Dios me ha enviado. (43) ¿Por qué no pueden entender ustedes mi
mensaje? Pues simplemente porque no pueden escuchar mi palabra.
Rom 7:14-25
Sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy débil, vendido como
esclavo al pecado. (15) No
entiendo el resultado de mis acciones, pues no hago lo que quiero, y en cambio
aquello que odio es precisamente lo que hago.
(16)
Pero si lo que hago es lo que no quiero hacer, reconozco con ello que la
ley es buena. (17) Así que ya no soy yo quien lo hace, sino el
pecado que está en mí. (18) Porque yo
sé que en mí, es decir, en mi naturaleza débil, no reside el bien; pues aunque
tengo el deseo de hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. (19) No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo
malo que no quiero hacer. (20) Ahora
bien, si hago lo que no quiero hacer, ya no soy yo quien lo hace, sino el
pecado que está en mí. (21) Me doy
cuenta de que, aun queriendo hacer el bien, solamente encuentro el mal a mi
alcance. (22) En mi interior me gusta la ley de Dios, (23) pero veo en mí algo que se opone a mi
capacidad de razonar: es la ley del pecado, que está en mí y que me tiene
preso. (24) ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará del
poder de la muerte que está en mi cuerpo?
(25)
Solamente Dios, a quien doy gracias por medio de nuestro Señor
Jesucristo. En conclusión: yo entiendo que debo someterme ala ley de Dios, pero
en mi debilidad estoy sometido a la ley del pecado.
Jn 8:44-47
El padre de ustedes es el diablo; ustedes le pertenecen, y tratan de
hacer lo que él quiere. El diablo ha sido un asesino desde el principio. No se
mantiene en la verdad, y nunca dice la verdad. Cuando dice mentiras, habla como
lo que es; porque es mentiroso y es el padre de la mentira. (45) Pero como yo digo la verdad, ustedes no me
creen. (46) ¿Quién de ustedes puede demostrar que yo
tengo algún pecado? Y si digo la verdad, ¿por qué no me creen? (47) El que es de Dios, escucha las palabras de
Dios; pero como ustedes no son de Dios, no quieren escuchar.
Gal 5:19-25
Es fácil ver lo que hacen quienes siguen los malos deseos: cometen
inmoralidades sexuales, hacen cosas impuras y viciosas, (20) adoran ídolos y practican la brujería.
Mantienen odios, discordias y celos. Se enojan fácilmente, causan rivalidades, divisiones
y partidismos. (21) Son envidiosos, borrachos, glotones y otras
cosas parecidas. Les advierto a ustedes, como ya antes lo he hecho, que los que
así se portan no tendrán parte en el reino de Dios. (22) En cambio, lo que el Espíritu produce es
amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, (23) humildad y dominio propio. Contra tales cosas
no hay ley. (24) Y los que son de Cristo Jesús, ya han
crucificado la naturaleza del hombre pecador junto con sus pasiones y malos
deseos. (25) Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos
también que el Espíritu nos guíe.
Apoc 21:7-8
El que salga vencedor recibirá todo esto como herencia; y yo seré su
Dios y él será mi hijo. (8) Pero en
cuanto a los cobardes, los incrédulos, los odiosos, los asesinos, los que
cometen inmoralidades sexuales, los que practican la brujería, los que adoran
ídolos, y todos los mentirosos, a ellos les tocará ir al lago de azufre
ardiente, que es la segunda muerte."
Eph 5:3-5
Ustedes deben portarse como corresponde al pueblo santo: ni siquiera
hablen de la inmoralidad sexual ni de ninguna otra clase de impureza o de
avaricia. (4) No digan indecencias ni tonterías ni
vulgaridades, porque estas cosas no convienen; más bien alaben a Dios. (5) Pues tengan por cierto que quien comete
inmoralidades sexuales, o hace cosas impuras, o se deja llevar por la avaricia
(que es una especie de idolatría), no puede tener parte en el reino de Cristo y
de Dios.
Hch 2:36-39
"Sepa todo el pueblo de Israel, con toda seguridad, que a este
mismo Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y
Mesías." (37) Cuando los allí reunidos oyeron esto, se
afligieron profundamente, y preguntaron a Pedro y a los otros apóstoles:
--Hermanos, ¿qué debemos
hacer? (38) Pedro les contestó:
--Vuélvanse a Dios y bautícese
cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios les perdone sus pecados, y
así él les dará el Espíritu Santo. (39) Porque
esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y también para todos los que
están lejos; es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios
quiera llamar.