Juan 8: 31-32 Esta escritura nos llama a buscar la libertad. Pero pone de manifiesto una pregunta. ¿Qué es la libertad? Existe una gran dificultad en definir la libertad:
- Algunos la enfocan en la libertad de los pueblos oprimidos.
- Otros, en la libertad de hacer todo lo que a uno le plazca.
- Por otro lado, también se piensa de la libertad como la realización total de todo el potencial que una persona tiene.
La libertad es uno de los ideales más grandes de la humanidad. Y esto obedece a una necesidad profunda del ser humano. En realidad tal vez lo único que esperamos es tener le poder de decidir. Si tenemos poder de decidir, nos sentimos libres. Dios nos da la opción de decidir muchas veces a través de su palabra (Deuteronomio 30: 1-3; 15-19).
Pero de lo anterior se desprende una gran paradoja. Aunque buscamos ser libres para decidir, somos esclavos de nuestras decisiones. Para bien o para mal, así es.
Considero que para hacerle frente a la vida cristiana, dada la paradoja anteriormente expresada, lo mejor que podemos hacer buscar el conformismo.
LIBERTAD A TRAVÉS DEL ACEPTACIÓN
Hay varias realidades que la vida cristiana nos llama a conformarnos con, o dicho de una mejor manera, a aceptar. A continuación describo algunas de ellas.
1. Necesitamos aceptar y conformarnos con la idea de que somos pecadores. Nada podemos hacer para agradar a Dios. Tenemos una naturaleza pecadora y por mas hechos virtuosos que busquemos, no podremos nunca agradar a Dios exclusivamente por nuestros actos.
Lo anterior no implica conformarse con el pecado, sino aceptar que somos pecadores.
- Moisés le advirtió al pueble de Israel varias veces que no podrían agradar al Señor. (Éxodo 19: 1-8; Éxodo 24: 1-7; Deuteronomio 31: 14-18)
- Igualmente lo hizo Josué (Josué 24: 14-28)
- Eclesiastés 7: 20 expresa claramente la realidad de ser humano
Dado el que esta es nuestra condición, surge la necesidad de confesar nuestros pecados en nuestra vida cristiana (Santiago 5: 16).
2. Necesitamos aceptar la obra redentora de Dios:
- Sólo por medio de Jesús es que podremos ser salvos (Romanos 8: 31-35)
- La fe es la que salva no los hechos (Romanos 9: 30-33)
Aunque en nuestro país está muy en boga la idea de libertad, sobre todo por el tema de los secuestrados, la realidad es que sin Cristo todos estamos secuestrados por el pecado.
3. Conformarse con los que Dios da.
- Hay que aprender a vivir con los que Dios nos da, sea mucho, o sea poco, en abundancia o en escasez (Filipenses 4: 10-14).
- Juan el Bautista nos enseña bastante de la necesidad de conformarnos con lo que Dios nos da (Lucas 3: 7-14).
La verdadera libertad la encontramos cuando aceptamos lo que Dios nos ofrece.